Las cocinas abiertas al salón y/o al comedor favorecen la funcionalidad, comunicación, luminosidad y amplitud espacial, por lo que se han convertido en una de las propuestas de tendencia más demandadas. Integrar los distintos ambientes en una sola superficie es la clave para disfrutar de un espacio bien aprovechado, auténtico corazón del hogar.

Cocina abierta modular con isla y barra de madera en un plano superior a la encimera y zona de comedor exenta.

En los últimos años la cocina se ha convertido en el centro de la convivencia de un hogar. Esto se debe, en gran parte, a que en muchas obras de reforma se proponen cocinas integradas en el salón y el comedor, de manera que la zona de día queda totalmente abierta, luminosa y perfectamente comunicada. Se eliminan tabiques y divisiones para crear cocinas que seducen. 

Un espacio más social

Este cambio de planificación y distribución permite crear una zona de día en la que todos los integrantes de la familia conviven en un mismo espacio y participan en las distintas tareas y actividades que se organizan para crear un espacio más social.

Luminosidad y amplitud

Del mismo modo, al eliminar tabiques y particiones intermedias se consigue ganar en espacio y luminosidad, ya que se aprovecha la fuente de luz natural que proviene de estancias principales como el salón y el comedor.

Lógicamente, gracias a una buena distribución de los distintos ambientes se consigue ganar en amplitud, ya que las circulaciones y zonas de paso, adecuadamente estudiadas y calculadas, permiten aprovechar los metros disponibles al máximo.

Una distribución acertada

Disfrutar de una zona de comedor de diario en forma de barra o como office incorporado que funciona también como elemento de transición entre los distintos ambientes precisará de un estudio de la distribución global, tanto de las piezas que integran la cocina, como de la ubicación del salón y el comedor.

Islas de cocina. Un elemento (casi) imprescindible

Las islas de cocina son una pieza prácticamente indispensable en las cocinas abiertas, especialmente en aquellas que cuentan con una superficie considerable. Entre sus ventajas cabe destacar la posibilidad de contar con una superficie de trabajo extra, la incorporación de la zona de fuegos y/o aguas en la isla de cocina y la integración de una zona de comedor de diario en forma de barra con taburetes, a la misma altura que la encimera o en un plano superior o inferior, utilizando el mismo tipo de materiales, para crear un espacio equilibrado o distintas alternativas para diseñar un ambiente más rompedor. 

Definir la funcionalidad de la isla de cocina

Concretar cuál será la función que debe cumplir la isla de cocina será uno de los factores claves para diseñar un elemento realmente práctico y bien aprovechado, y dependerá principalmente del espacio disponible. Instalar la zona de aguas o de fuegos en la isla precisará de una superficie de mayores dimensiones, mientras que si se emplea como zona de trabajo extra y para crear un office con barra, será necesario dar prioridad a la zona de asientos, sin que se necesite una capacidad superior. 

Cuestión de medidas

Por lo general, será suficiente con dos armarios opuestos de 60 cm de fondo, que cubren la mayoría de las necesidades de la parte inferior de una isla. En cuanto a la longitud de la isla, dependerá de si se integrarán electrodomésticos como fregadero, lavavajillas y zona de cocción, caso en el que debería medir al menos 210 cm de largo. Si por el contrario no se van a incluir estos elementos, con 120 cm habrá suficiente.

Para las islas de cocina con zona de barra, se tendrá que calcular correctamente la altura para poder sentarse cómodamente. Escoger los taburetes o sillas y medirlos bien permitirá acertar con los más confortables. Para los taburetes bajos, la altura de la isla deberá ser de 90 cm, y para los altos, de 110 cm.

Si tienes dudas sobre cómo aprovechar al máximo tu cocina, recuerda que los especialistas de Nexdom están a tu disposición para darte un asesoramiento personalizado.

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