Sin ninguna duda, el suelo de madera es un punto a favor para muchos hogares, por su calidez y su confort. Sin embargo, elegirlo puede ser todo un quebradero de cabeza. ¿Qué utilizar? ¿Parqué o tarima flotante? ¿Qué opción es la mejor? ¿Qué cuidados específicos requieren? Muchas dudas y un gran trabajo por delante, elegir.

Lo que es evidente es que el suelo es uno de los elementos más importantes cuando hablamos de la primera impresión de una vivienda. Por muy buen mobiliario que contemos o aunque nuestro estilo decorativo siga las últimas tendencias, un sueño dañado o que no encaja con el resto, puede hacer que todo lo demás quede en un segundo plano. Y eso es, precisamente, lo que queremos evitar a la hora de reformar un piso.

Antes de entrar en las particularidades de cada uno, vamos a presentarlos individualmente.

El parquet es un tipo de suelo que se compone por tablas de madera noble (normalmente de roble, castaño, haya, olivo) de alrededor de unos 45 cm de largo y poco más de un centímetro de espesor. Estas tablas reemplazan el suelo existente del inmueble y lo dejan oculto. Una vez se ha cubierto la planta, y solo cuando se haya secado, se procede a acuchillarlo para que quede nivelado y se barniza, obteniendo así una agradable textura.

En cambio, la tarima flotante, también llamada  parquet flotante, es un pavimento que puede estar hecho de madera o bien ser una imitación a este material.  Lo que la hace especial es que se instala encima de un suelo base de hormigón o sobre baldosas. Así pues, su colocación es mucho más sencilla y rápida que el parquet.

Si buscas un estilo más elegante y con más armonía, el parquet suele ser la mejor opción, siempre y cuando este pavimento sea de madera de primera calidad.

Parquet o tarima flotante

¿Madera natural o sintética?

Aunque cada casa es un mundo y encontrar la mejor opción depende de cada caso, aquí tienes unas pistas que te ayudarán a simplificar el dilema.

Elige el tipo de material adecuado

Determina la apariencia pero también su resistencia, calidad, la durabilidad y, sobre todo, el precio.

  • Parqué de madera natural: es el más auténtico y también es más duradero, ya que se puede acuchillar, pulir y barnizar más de una vez. También es la opción más cara. Puede ser de tarima maciza o multicapa, mucho más asequible, y de distintos tipos de calidad de madera. El roble, por ejemplo, es muy resistente y se aconseja para sitios con mucho movimiento, mientras que el nogal es interesante para lugares con humedad dentro de tu hogar.
  • Parqué laminado o sintético: láminas de madera prensadas, sobre las cuales se pega una capa de decoración que imita la madera. Su acabado lo hace más resistente al agua, al sol, a las quemaduras y a los golpes. La resistencia a la abrasión se clasifica como AC-3 (habitual para hogares), AC-4 y AC-5 (aconsejado para locales comerciales). Sin embargo, no se puede acuchillar y cuando se estropea, hay que cambiarlo. Uno de sus principales atractivos es que es más económico.

¿Qué tipos de acabados existen?

  • El aceitado: es resistente, elegante y con un toque contemporáneo. Ideal para realzar la autenticidad de la madera y regular la humedad en casa.
  • El barnizado: tendrás un suelo más resistente y fácil de limpiar.
  • Mate o extramate: es la mejor opción si no quieres un suelo que brille.

Cantidad de lamas y tamaño de las piezas

Influyen en la calidad y el precio, pero también en el diseño final.

  • Cuanto menos láminas y de más grosor, más caro será el parqué, pero también más duradero. El más habitual es el suelo de tres láminas, con una primera de madera noble y las otras dos de material de menos calidad.
  • Las piezas pueden tener tamaños muy variables, desde las tablillas rectangulares hasta las piezas más grandes similares a una tarima. En espacios pequeños no son muy aconsejables las piezas muy grandes.

Tipo de instalación

Puede ser más laboriosa y profesional o más fácil y asequible.

  • Encolado: es el sistema más tradicional y de los menos utilizados actualmente, aunque ofrece acabados mejores y más duraderos. Consiste en pegar las piezas de madera de una en una. ¡Atención!, este sistema requiere una base de suelo homogénea y en buen estado.
  • Tarima sobre listones: las piezas se clavan sobre listones de madera separados entre sí.
  • Tarima flotante: es el método de instalación más fácil y más popular, sobre todo si lo instala uno mismo. Las tablas van encoladas o unidas entre sí mediante un sistema de clic y no están fijadas directamente sobre el suelo. Se puede poner sobre cualquier suelo y solo necesita una capa de espuma en medio para reducir posibles imperfecciones y garantizar el aislamiento.

Suelos respetuosos con el medio ambiente

  • Las tarimas flotantes son más económicas y también más ecológicas por cuanto que usan menos madera natural.
  • Algunos parqués disponen del certificado ecológico FSC o de la certificación europea PEFC, que acredita que la madera procede de bosques sostenibles. Su precio es más elevado.

¿Y los suelos multicapas?

Si decidir entre dos opciones se hacía difícil, todavía podemos añadir un modelo más: los suelos multicapas. Estos se componen por diferentes capas de madera, siendo lo habitual tres capas dispuestas de manera longitudinal y transversal. La capa superior es la de uso, así que irá barnizada y será de una madera noble. El resto de capas son maderas menos nobles. El grosor total suele ser de unos 14-15 mm, aunque los hay a partir de 10 y hasta los 22 mm.

Su principal ventaja respecto las tarimas es que al estar tratados en fábrica suelen ser más estables. Apenas se deforman y no son tan sensibles a los cambios de temperatura o de humedad.

El equipo de profesionales de Nexdom pueden asesorarte para elegir el tipo de suelo más adecuado según tus necesidades y cambiar totalmente el estilo de hogar.

Como ves, tienes muchísimas opciones de estilos, materiales y presupuestos muy diversos. Ahora, tener el suelo que siempre has deseado en casa es posible y además, con la tranquilidad de saber que has escogido lo mejor para tu hogar.

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