¿Alguna vez has oído hablar del suelo damero? Quizá el nombre no te suene pero seguro que, cuando lo veas, sabes a qué tipo de suelo nos referimos. Se trata de ese suelo tipo ajedrez, es decir, que alterna baldosas blancas y negras, igual que un tablero de ajedrez. Ya casi nos habíamos olvidado de él, pero, como ha sucedido con tantos otros, este clásico también está de vuelta. Aunque tradicionalmente se había utilizado sobre todo en baños y cocinas, hoy en día el suelo damero se ha extendido a todos los rincones de la casa. ¿Quieres saber por qué es tendencia y cómo utilizarlo? ¡Te lo contamos en las próximas líneas! 

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El origen del suelo damero

El suelo damero tiene una larga historia: su origen se remonta miles de años atrás: se trata de un diseño que puede encontrarse en objetos muy antiguos, como cerámicas hasta del año 1.500 a.C. o jeroglíficos egipcios. Se popularizó especialmente en el Renacimiento: aparece en muchos cuadros de la época, tanto en representaciones ficticias como de acontecimientos reales. El primer suelo damero conocido por todos data de finales del siglo XVII y está en la Escalera de la Reina del palacio de Versalles.

Más adelante, a principios del siglo XX, lo adoptarían las primeras decoradoras estadounidenses, como Dorothy Draper o Frances Elkins, que se inspiraron en los interiores ingleses y franceses. El suelo damero se convirtió casi en una seña de identidad de su estilo.

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Las ventajas del suelo damero

Pero ¿por qué vuelve a estar de moda este tipo de suelo? Cierto es que las modas van y vienen y que muchas veces no hay necesariamente una razón, más allá del carácter cíclico de toda corriente artística. Sin embargo, en el caso del suelo damero, contamos con una serie de ventajas que lo convierten en algo más que una mera opción estética.

  • Combina con cualquier cosa: El blanco y el negro nunca fallan y, además, pueden combinarse con todo tipo de superficies: paredes de ladrillo visto, muebles de madera, paredes de color…. 
  • Es de fácil mantenimiento: el material más utilizado el gres, así que tiene una gran durabilidad y es muy fácil de mantener. Además, en caso de que se produzca un accidente, es mucho más fácil de sustituir que otros suelos con más carácter, como el hidráulico, ya que encontrar baldosas blancas o negras es bastante sencillo.

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Ideas y consejos para incorporar el suelo damero en casa

Ya te has decidido: el suelo damero es ese toque personal que vas a darle a tu nuevo hogar. Pero ¿cómo lo instalamos para que quede perfecto?

  • Un equilibro en la decoración: el suelo damero tiene mucha personalidad, eso no se puede negar. No es una elección discreta. Por lo tanto, tendremos que compensarlo con el resto de la decoración. Si colocamos un elemento que llama tanto la atención, conviene tener cuidado con no recargar demasiado los ambientes.
  • Combina con cualquier color, pero ¿queda bien con cualquier estilo? Aunque el suelo damero es muy versátil, no encaja con todo los estilos. Por ejemplo, es una elección estupenda para mobiliario minimalista, pero quizá no sea la más adecuada para el estilo rústico.
  • ¿De qué tamaño? El suelo damero viene en muchos tamaños. Piensa en cuál es el que más te gusta y el que más encaja con el tamaño y las características de la habitación.
  • Con medida: El suelo damero ya no se utiliza únicamente en baños y cocinas; puede darle ese toque mágico a tu salón o tu dormitorio. Sin embargo, quizá sí sea buena idea limitarlo a algunas estancias en particular. Igual que sucede con los colores vivos en las paredes, el suelo damero reclama toda nuestra atención: como elemento decorativo, será siempre el protagonista. Si lo ponemos en toda la casa, quizá llegue a cansarnos.

Los clásicos siempre vuelven, y el suelo damero no ha sido una excepción. No sabemos cuánto durará esta moda, pero tiene todas las papeletas para convertirse en uno de esos elementos vintage que acaban subiendo al olimpo de lo atemporal.

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